COMO EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ AFECTANDO LA SALUD DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS EN EL TERRITORIO DE LOMERÍO EN LA CHIQUITANÍA

Escases de agua, sequía, incendios forestales y enfermedades estacionarias en la comunidad indígena de Monterito en Lomerio

En pleno agosto de 2024 para Monterito, una comunidad indígena del Territorio de Lomerío, cada gota de agua cuenta. Lo que antes era un suministro diario 24/7 de agua a través del sistema de distribución de agua domiciliario con agua clara (no tratada) para beber, cocinar y bañar ahora es un recurso escaso y sometido a periodos de racionalización intermitente y a menudo ausente.
En los últimos 10 años, la alteración del ciclo hidrológico por el cambio climático, combinada con sequías prolongadas y recurrentes, y exacerbada por incendios forestales cada vez más intensos, ha transformado la vida cotidiana de las familias.
La falta de agua suficiente y de calidad no solo limita las actividades productivas, también ha generado un incremento de enfermedades gastrointestinales, infecciones oculares y problemas de higiene, especialmente entre los más vulnerables: los niños.

EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EL CICLO HIDROLÓGICO ALTERADO: más escases de agua y mas enfermedades

Animación 1. Ciclo Hidrologico ; Fuente: Enlace

El cambio climático está modificando la distribución de las lluvias y las temperaturas en Bolivia, afectando directamente los recursos hídricos. Las sequías son cada vez más frecuentes e intensas, poniendo bajo presión los sistemas de suministro de agua que dependen de lluvias regulares para recargar ríos, quebradas y acuíferos. (Estudio de recarga hídrica 2023, IBIF)

Según el estudio de recarga hídrica del 2023, elaborado por el IBIF, el incremento de las sequías en zonas áridas y semiáridas —como la Chiquitanía— reduce la disponibilidad de agua durante meses críticos del año, entre mayo y noviembre, generando escasez prolongada para uso doméstico, consumo animal y los sistemas productivos.

Este fenómeno afecta particularmente a comunidades rurales como Monterito, donde no existen grandes reservas de agua ni infraestructura de almacenamiento suficiente para asegurar este recurso.

“Antes el agua era clara y alcanzaba todo el año para nuestros animales. Ahora nuestros chacos no producen”, dice José Ipi, padre de seis niños en Monterito.

Monterito depende de fuentes de agua superficiales y pozos poco profundos que no llegan a los acuíferos subterráneos debido al escudo precámbrico que los blinda haciéndolos difíciles de alcanzar por su elevado costo. Estas fuentes de abastecimiento de agua sufren grandes variaciones según la estación. Durante la época seca, entre mayo y noviembre, la escasez se intensifica y las fuentes se agotan quedando saturadas de sedimentos y barro.

Este patrón esta relacionado directamente con los cambios en las precipitaciones que impactan los recursos hídricos en Bolivia, reduciendo la disponibilidad de agua en periodos secos y aumentando la incertidumbre sobre su calidad y acceso seguro. (USCIS Guide)

INCENDIOS FORESTALES: MÁS ALLÁ DEL FUEGO, LA REDUCCION DE LA DISPONIBILIDAD Y CALIDAD DEL AGUA

 

 

Los incendios forestales en la Chiquitanía no solo devastan bosques y biodiversidad; también alteran profundamente el ciclo hidrológico. La vegetación y el suelo, que antes retenían y filtraban el agua, desaparecen o se degradan, lo que facilita que cenizas y sedimentos sean arrastrados con las primeras lluvias hacia arroyos y manantiales, contaminando el agua que llega a las comunidades. (SEI)

Esquema de análisis; Fuente: Elaboración propia

Durante la temporada de incendios de 2019, gran parte del Bosque Seco Chiquitano fue arrasado en un acontecimiento considerado uno de los mayores desastres ecológicos de los últimos años en esta ecorregión. (ibif)

En 2020, los incendios continuaron, con un aumento del número de focos de calor registrados y extensas áreas afectadas. (Wikipedia)

En 2024, Bolivia vivió una de sus peores temporadas de incendios de la historia reciente, con más de 14 millones de hectáreas quemadas, principalmente en la Chiquitanía y el oriente del país, lo que llevó a declarar una emergencia nacional y causó daños significativos a fuentes de agua, aire, suelo, la biodiversidad y a las comunidades en general. (Reuters)

HUMO Y SALUD: EFECTOS DIRECTOS EN LAS COMUNIDADES

Enfermedades causadas por los incendios; Fuente: Elaboración propia

Además de contaminar el agua, los incendios generan enormes cantidades de humo y partículas finas que se dispersan por el aire y penetran los ojos, la nariz y los pulmones de las personas expuestas. Según el Ministerio de Salud boliviano, en 2024 se atendieron más de 6.300 casos de afecciones relacionadas con incendios, de los cuales 3.888 fueron por conjuntivitis, un claro indicador de los efectos del humo sobre la salud ocular. (Hemeroteca La Razón)

Organismos internacionales como UNICEF también han documentado que el humo y las partículas contaminantes pueden causar o agravar enfermedades respiratorias, deshidratación y enfermedades diarreicas, especialmente en niños menores de 5 años. (UNICEF)

CALIDAD DEL AGUA Y ENFERMEDADES INTESTINALES

Contaminación de aguas y enfermedades gastrointestinales; Fuente: Elaboración propia

El agua que llega a las comunidades durante y después de incendios forestales no solo puede estar turbia; también puede contener cenizas, sedimentos y microorganismos patógenos. Esta mezcla incrementa el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, en particular infecciones intestinales y diarreas, que son más frecuentes en periodos secos cuando la calidad del agua disminuye y la disponibilidad limita prácticas de higiene. (PrevenciónWeb)

“Los niños vienen con dolor de estómago y diarrea muy seguido”, cuenta Josév Ipi, en Monterito.
“A veces la única fuente disponible no es segura, y el agua de pauro no siempre elimina todos los riesgos ya que el ganado tambien toma de estas aguas”, agrega.

Las infecciones intestinales pueden tener impactos duraderos en la salud de la infancia, incluyendo deshidratación, desnutrición y debilidad general del sistema inmunológico, lo que incrementa la vulnerabilidad ante otras enfermedades.

NUTRICIÓN, PRODUCCIÓN Y VULNERABILIDAD

Alimentación diaria; Fuente: Elaboración propia

En la época seca en el territorio de Lomerio se reduce drásticamente la disponibilidad de agua para los sistemas productivos tradicionales como los chacos de agricultura familiar. La falta de agua limita la producción de alimentos ricos en nutrientes, lo que obliga a muchas familias a depender de dietas altas en carbohidratos y bajas en proteínas.

Este patrón alimentario, sumado a la escasez de fuentes naturales y tradicionales de proteína de la biodiversidad que a causa de los incendios forestales ha sido altamente reducida, contribuye a deficiencias nutricionales, especialmente en niños, que requieren dietas balanceadas para su crecimiento y desarrollo. La malnutrición debilita el sistema inmunitario y aumenta la susceptibilidad a infecciones estomacales, oculares y respiratorias.

LOS NIÑOS: LOS MÁS AFECTADOS

Niño en el palo ensebado; Fuente: Elaboración propia

Los niños son los más vulnerables a los efectos combinados de cambio climático, agua contaminada y malnutrición. Sus sistemas inmunitarios en desarrollo no solo son más susceptibles a infecciones, sino que las enfermedades recurrentes pueden tener efectos a largo plazo en su crecimiento, desarrollo cognitivo y capacidad educativa.

En Bolivia se reportó que el humo de los incendios y la contaminación del agua han provocado interrupciones educativas, síntomas físicos y ansiedad en niños de comunidades afectadas en Santa Cruz y otros departamentos del oriente boliviano. (UNICEF)

ACCIONES, RESILIENCIA Y DESAFÍOS

Las comunidades indígenas de Lomerío han desarrollado estrategias de resiliencia ante la escasez hídrica:

  • Protección de nacientes y pozos
  • Proyectos de restauración de bosques de recarga hídrica
  • Educación en higiene comunitaria

Sin embargo, estas medidas locales no son suficientes frente a cambios climáticos profundos y la pérdida de vegetación que antes regulaba el agua en el territorio. Para enfrentar estos desafíos se requieren acciones estructurales:

✔ Gestión integrada de cuencas
✔ Infraestructura de almacenamiento seguro
✔ Programas de seguridad alimentaria y nutrición
✔ Salud pública enfocada en prevención y acceso a agua segura

ANALISIS Y SINTESIS DEL PROBLEMA

El cambio climático está afectando la salud de las comunidades de Lomerío y se requieren propuestas de soluciones con adaptación y mitigación

Una relación compleja entre clima, agua y salud

El caso de Monterito, dentro del Territorio Indígena Lomerío en la Chiquitanía, muestra de manera clara y dolorosa cómo el cambio climático deja de ser una teoría para convertirse en una experiencia cotidiana que deteriora la vida y la salud humana. Este impacto no es un evento aislado, sino el resultado de múltiples factores climáticos, ambientales, epidemiológicos y sociales que confluyen en un deterioro sostenido de la salud comunitaria.

La alteración del ciclo hidrológico, causada por un incremento de sequías más largas y frecuentes, lluvias erráticas y aumento de temperaturas; ha reducido drásticamente la disponibilidad de agua durante los meses críticos entre mayo y noviembre. Las fuentes tradicionales de agua (puquios, quebradas y pozos poco profundos) ya no se recargan como antes; se secan, disminuyen su caudal o incluso desaparecen. Cuando el agua aparece, está contaminada por sedimentos, cenizas y microorganismos patógenos arrastrados por escorrentías provenientes de suelos degradados por incendios forestales recurrentes, los de 2019, 2020 y 2024; que degradaron los bosques y la cobertura vegetal que antes funcionaba como filtro natural.

Impactos directos e indirectos sobre la salud

Infecciones intestinales y enfermedades gastrointestinales

Cuando el agua es escasa y contaminada, aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, como las infecciones gastrointestinales. En Monterito, especialmente los niños presentan con frecuencia diarreas, vómitos y dolor abdominal que se intensifican especialmente durante y después de las temporadas secas e incendios. Esto no es casualidad: el agua con sedimentos, partículas de ceniza y presencia de bacterias o protozoos (como E. coli, Shigella o Giardia) aumenta la carga de enfermedades infecciosas cuando se consume sin tratamiento adecuado.

Estos episodios pueden llevar a deshidratación aguda, desbalance electrolítico y pérdida de nutrientes, especialmente en niños menores de cinco años. En casos más severos, la repetición de estos episodios puede causar desnutrición crónica, afectando el crecimiento y desarrollo físico y cognitivo de los niños, lo cual tiene consecuencias de largo plazo para el bienestar social.

Infecciones oculares y problemas respiratorios asociados al humo

Los incendios forestales no solo amenazan los bosques ni alteran la disponibilidad de agua; generan grandes cantidades de humo y partículas finas (PM2.5) que penetran los ojos y vías respiratorias. La exposición continua produce desde irritación ocular hasta conjuntivitis severa, que se ha visto incrementada en años de incendios intensos como el 2024, cuando miles de personas en todo el departamento reportaron problemas oculares directos tras semanas de densa humareda.

Estas partículas también se depositan sobre superficies, cultivos y agua almacenada, incrementando el riesgo de infecciones de piel y exacerbando condiciones respiratorias preexistentes como asma o bronquitis, particularmente preocupantes en niños y adultos mayores.

Malnutrición como factor de vulnerabilidad

La reducción de agua disponible para la agricultura familiar y sistemas productivos tradicionales como los chacos impacta la producción de alimentos variados y nutritivos. En los meses secos, la escasez hídrica limita la producción de alimentos ricos en micronutrientes, obligando a muchas familias a depender de dietas ricas en carbohidratos y bajas en proteínas. Este patrón alimentario contribuye a deficiencias nutricionales que a su vez debilitan el sistema inmunológico y aumentan la susceptibilidad de las personas, especialmente niños; a infecciones e inflamaciones de origen ambiental o patógeno.

La malnutrición no solo aumenta la vulnerabilidad ante enfermedades, sino que limita la capacidad de recuperación luego de episodios de infección, lo que a su vez aumenta la severidad y duración de las enfermedades gastrointestinales y respiratorias.

Un ciclo de riesgo sanitario perpetuado por múltiples factores

La situación en Monterito no es consecuencia de un solo factor, sino de un ciclo de vulnerabilidades interconectadas:

Esquema de análisis; Fuente: Elaboración propia

Y este ciclo se retroalimenta: la desnutrición y las enfermedades repetidas debilitan los sistemas inmunológicos, lo que reduce la capacidad de las personas para resistir nuevos desafíos sanitarios, incluyendo otros impactos ambientales como olas de calor, sequías extremas o eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.

Propuestas de soluciones y líneas de acción urgentes

Para responder a esta crisis compleja se requieren acciones integradas que aborden tanto los determinantes ambientales como los sanitarios. Las soluciones deben ser holísticas, sostenibles y contextualizadas a la realidad de las comunidades indígenas, respetando sus saberes y prácticas tradicionales, pero también incorporando ciencia, tecnología y políticas públicas adecuadas.

Infraestructura hídrica y seguridad del agua

Cosecha eficiente de agua de lluvia:
Instalar sistemas comunitarios de captación de agua de lluvia con techos metálicos y tanques de almacenamiento herméticos puede aumentar la disponibilidad de agua durante la época seca.

Plantas de tratamiento comunitarias:
Microplantas de tratamiento que incluyan filtración y desinfección simple (cloración, UV o sistema de biosand filters) para garantizar agua potable segura durante todo el año. Esto reduce directamente las infecciones gastrointestinales.

Protección de cuencas y fuentes de agua:
Reforestación de áreas degradadas alrededor de nacientes y fuentes de agua con especies nativas que mejoren la infiltración, retención de agua y reduzcan el arrastre de sedimentos.

Salud pública y vigilancia epidemiológica

✅ Programas de vigilancia activa de enfermedades relacionadas con agua y aire:
Monitorear regularmente casos de infecciones intestinales, conjuntivitis, infecciones respiratorias y parasitarias para intervención temprana.

✅ Centros de salud con capacidad de diagnóstico básico:
Equipar centros de salud locales con pruebas rápidas de patógenos frecuentes en agua contaminada (como E. coli o Giardia) y capacitación en tratamiento de deshidratación y desnutrición.

✅ Campañas de educación sanitaria comunitaria:
Capacitación continua sobre prácticas de higiene, almacenamiento de agua seguro, enfermedades transmitidas por agua y aire, y preparación nutricional de alimentos con recursos disponibles.

Agricultura resiliente y seguridad alimentaria

✅ Sistemas productivos adaptados al clima:
Promover sistemas agroecológicos resistentes a sequías, como huertos secos, uso de semillas tolerantes a la sequía y técnicas de conservación de humedad en suelos (mulching, terrazas, sistemas silvopastoriles).

Bancos comunitarios de alimentos nutritivos:
Instaurar bancos de alimentos ricos en proteínas y micronutrientes para complementar las dietas durante la época seca, reduciendo el impacto de deficiencias nutricionales.

Mitigación y adaptación climática a largo plazo

✅ Planes de gestión de incendios forestales participativos:
Programas de prevención integral del fuego con participación comunitaria, uso controlado del fuego cuando sea necesario, barreras verdes y monitoreo satelital.

✅ Integración de saberes indígenas y ciencia climática:
Combinar los conocimientos tradicionales de manejo del paisaje con datos climáticos para diseñar estrategias de adaptación localmente apropiadas.

Salud humana y ambiental 

Este análisis de lo que sucede en Monterito; es un reflejo de cómo el cambio climático está reconfigurando las bases mismas de la vida y la salud de comunidades vulnerables, especialmente indígenas que históricamente han estado en la primera línea de exposición a fenómenos ambientales extremos.

El derecho al agua, al ambiente saludable y a la salud no puede ser considerado un privilegio sino una obligación fundamental del Estado en sus tres niveles y de las políticas públicas, sustentado en evidencia científica, justicia climática y respeto por los saberes ancestrales.

El agua no es solo un recurso: es salud, dignidad y futuro. Cuando se pierde, las consecuencias se sienten en los cuerpos, las escuelas y las recetas médicas de niñas y niños que solo desean crecer sanos en su tierra.

Conoce a la Comunidad de Monterito en Lomerio; Fuente: Fundacion Bosques de Vida

Fuentes citadas:

  • UNICEF: Efectos de incendios y contaminación en salud de niños y acceso al agua. (UNICEF)
  • Ministerio de Salud de Bolivia: Casos de afecciones por incendios forestales 2024. (Hemeroteca La Razón)
  • SEI: Efectos de incendios y deforestación en la Chiquitanía y el agua. (SEI)
  • Wikipedia: Información general sobre incendios forestales 2019 y 2020. (Wikipedia)
  • PreventionWeb: Impactos de sequía en agua y enfermedades relacionadas. (PrevenciónWeb)
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